• Diana Fuior-Ionica

Replantear nuestro rol de padres y madres en relación con los hijos

Actualizado: abr 6

Hemos arrancado el primer episodio del podcast En Familia con un tema que a todas y todos nos suele preocupar: ¿Cuál es nuestro rol en la vida de nuestros hijos? ¿Cuánto deberíamos interferir y cuánto deberíamos simplemente acompañar y dejar libertad de ser y hacer?

La crianza no es una "ciencia exacta" y los hijos no vienen con manual de instrucciones, los padres y las madres tampoco. Os cuento en este primer episodio mi visión sobre el rol que considero que podemos adoptar como adultos en la vida de nuestro peques.


Transcripción del episodio:


Hola a todos y bienvenidos al primer episodio del Podcast En familia.

Hoy me gustaría indagar en nuestro rol, como padres o madres, en relación con la crianza de nuestros hijos e hijas. Analizar las creencias que generalmente tenemos sobre nuestro rol y replantearse estas ideas nos puede ayudar a tomar perspectiva

Replantearse algo es, básicamente, pensar en una una situación, una persona, una idea o creencia que tenemos, y re-entenderla, darle otro significado, mirarla desde una nueva perspectiva. Replantearse diferentes aspectos de nuestras vidas es muy importante, ya que podemos quedar enganchados a unas creencias limitantes que nos hagan reaccionar en modo piloto-automático, en vez de tomar acción desde la consciencia y con intención.

Cuando replanteamos o reformulamos un tipo de pensamiento, puede que retome un sentido totalmente nuevo basado en el contexto y el espacio que le demos, basado en la perspectiva desde cual miramos esa situación en particular.

Me gustaría hablaros sobre 2 ideas acerca de replantearse el rol parental, 2 cambios de paradigma que aprendí de 2 grandes psicólogas.

La primera idea (que aprendí de Alison Gopnik, en su libro ¿Padres jardineros o padres carpinteros?) es hacer un cambio en la idea de ver a los padres como carpinteros en la relación con nuestros hijos.

¿Qué es eso de padres carpinteros? Generalmente pensamos en la niñez como en un proceso en el que los padres y madres moldeamos, creamos un futuro adulto de manera activa. Pensamos que es nuestra responsabilidad elegir qué tipos de comportamientos deseamos ver en nuestros hijos y actuar de tal manera con ellos para obtener esos resultados que tenemos previstos. Igual que un carpintero tiene en mente el resultado final de su trabajo y sigue unos pasos concretos para llegar hasta allí, los padres caemos muchas veces en la tentación de imaginar como nos gustaría que nuestros hijos se desarrollasen en un futuro e intentamos encontrar maneras de actuar con ellos para hacer que se conviertan en esos adultos. Las expectativas que imponemos a nuestros hijos y a nosotros mismos son el generados de muchísima presión, de muchísimo estrés. De allí sale mucha culpa que sentimos cuando nuestros hijos se equivocan, o cuando no cumplen con las expectativas sociales, culturales, familiares… Porque si no obtienes el resultado esperado (ese tipo de niño que tienes en mente y al que esperas moldear) entonces has fallido, toda la responsabilidad es tuya, igual que la del carpintero si no ha creado el mueble que tenía que haber hecho.

Cambiar este marco, y pensar en nuestro rol de padres como más bien en el de un jardinero, nos va a liberar de esa presión controladora y cambiará la mirada desde nuestros hijos hacia nosotros mismos como padres y como personas.

¿Qué quiere decir eso de padres jardineros? Un jardinero necesita entender sobre semillas y plantas, sobre botánica en general, biología, química, y sobre cómo crear el mejor entorno para que sus plantas prosperen y se desarrollen de manera armoniosa. Hay muy pocas cosas que hace a la planta en sí. El jardinero invierte mucho esfuerzo en cuidar del medio, del entorno en el que se desarrollan sus plantas: en enriquecer el sustrato, en que las plantas estén colocadas de tal manera para que les dé el sol, asegurarse de regarlas, de combatir los bichitos, las plagas o de que no se las coman los animales.

Así que el jardinero tiene el control del entorno, aunque tampoco del todo, verdad? El sol puede brillar con intensidad o puede que haya muchos días nublados, puede que llueva o no etc etc. Por lo tanto, hay algunas cosas que el jardinero puede hacer, sin embargo él está allí simplemente para apoyar, para acompañar el crecimiento de la planta. Los jardineros están en contacto con los ciclos y ritmos de la naturaleza, del tiempo, simplemente siguen a las plantas en su desarrollo y crecimiento. Se dedican a observar el desarrollo de una planta para saber si está en el entorno adecuado. Saben que lo único que pueden controlar son sus conocimientos, sus acciones y algo del entorno. Sin embargo, todo el proceso de desarrollo y crecimiento es cosa de la planta. No se puede estirar de una planta para que crezca más o más deprisa. Ella crecerá con o sin el jardinero. La cuestión es si el jardinero puede apoyar su máximo crecimiento y de la manera más sana posible.

Podría hablar muchísimo tiempo sobre estos dos oficios y las diferencias que hay entre ellos, para poder hacer analogías con nuestro rol de padres. La perspectiva del libro de Alison Gopnik es una realmente inspiradora. Y es el primer cambio de perspectiva que os quiero proponer en cuanto a nuestro rol de padres. Dejar de vernos como creadores de nuestros hijos y abrazar una visión en la que sostenemos, acompañamos y seguimos a nuestros hijos en su propia aventura.

El segundo cambio de paradigma ha sido para mi uno de los más profundos, y lo descubrí leyendo y escuchando a la doctora en psicología clínica Shefali Tsabary.

Y es pensar en que a los que realmente hay que criar no son nuestros hijos, sino que nos tenemos que criar a nosotros mismos sobre todo (hay también un concepto que hace referencia a esto, el de maternarse, a uno mismo). Cambia totalmente la mirada y el foco en la crianza, desde los hijos hacia los padres, hacia la capacidad de unos mismos de crear y vivir aquellas vidas y expectativas que estamos proyectando en nuestros hijos. Enlaza con la idea de que solo podemos controlar, en alguna medida, nuestro entorno y nuestras propias acciones, y no podemos controlar a otros. No podemos controlar a nuestros hijos, tampoco su comportamiento. ¿Te gustaría que tu hijo fuese cariñoso, enérgico, empático, creativo? (lo que sea que descubras que estás proyectando)...entonces se tú todas esas cosas. Céntrate ti mismo. ¿Te gustaría que tu hijo sea una persona que se cuida, que trate su cuerpo con respecto, que sepa decir “NO” y también que sepa decir “SÍ” de una equilibrada, que coma saludable…...cualquiera que sea tu pensamiento hacia lo que tu hijo ha de convertirse de mayor…...empieza por ti, céntrate en ti.

La gran parte de la crianza empieza interiormente, en el día a día, en como me tomo la limpieza de la casa, qué actitud tengo con la cajera del supermercado, como reacciono cuando he tenido un mal día en el trabajo, cual es mi reacción y mi actitud cuando pierdo el trabajo, o cuando alguien de la familia está pasando por una enfermedad, o cuando nos vamos de fiesta, de boda, o cuando he conseguido un aumento de sueldo…..como trato mi día a día a día….en las pequeñas cosas y en los grandes eventos de la vida. Allí es donde se produce realmente la crianza de nuestros hijos.

Nada más…. espero realmente que te haya servido y que lo encuentres útil. Hasta el próximo episodio no olvides….SI TE ATREVES A CRIAR, NUNCA DEJES DE CRECER.

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